La memoria popular de nuestros barrios nos indica que cuando marzo llega a su fin la histórica marcha que clama por memoria y justicia reaparecerá. Desde Rivadavia y Bahía Blanca saldrán banderas y murgas hasta automotores Orletti, sede del Plan Cóndor. Que desde allí partirá rumbo a Yerbal y Corro donde visitará la casa donde un bestial operativo militar se llevo la vida de varios militantes populares, entre ellos la hija de Rodolfo Walsh, Vicky. Y que finalmente terminaremos la gran marcha en las puertas de Olimpo, en Ramón Falcón y Olivera.
Pero este 2008 fue un año diferente. Veamos por qué…


Entre las agrupaciones que organizamos el acto, tambien consensuamos un documento.
LLAMADO
Hace 15 años el barrio se movilizaba para denunciar que el Olimpo, un lugar para la verificación de autos y ocupado por la policía federal, había sido un centro de detención ilegal.
No éramos muchos los que nos movilizábamos, pero teníamos el tesón y la voluntad de hacerlo. Año tras año, estrellábamos nuestros cuerpos y nuestras voces contra el cordón policial.
La marcha arrancaba de San Nicolás y Rivadavia, pasaba con el mismo reclamo por automotores Orletti, se extendía hasta Corro y Yerbal, donde se masacraron a varios militantes populares, entre ellos a Vicky Walsh, hija del escritor Rodolfo Walsh, quien posteriormente también fuera asesinado.
Se describía un itinerario del horror en las mismas calles donde vivimos, trabajamos y caminamos diariamente, hacemos las compras, disfrutamos del parque avellaneda, paseamos por los bulevares y plazas, compartiendo con nuestros amigos la vida, vemos crecer a nuestros a hijos. Y porque amamos todo esto, es que hoy queremos seguir marchando.
Pero este año será diferente, porque desde hace tres años el ex Olimpo ha sido entregado a organizaciones de derechos humanos, ex-detenidos, familiares de desaparecidos y sus puertas finalmente se terminarán de abrir con el paso incesante de todos los vecinos de nuestra ciudad.
Lo vivimos como un triunfo que sólo nos da derecho a seguir luchando. Nos sentimos en deuda con los compañeros desaparecidos de Olimpo y Orletti, y con el barrio por no haber hecho más.
Hoy tenemos una biblioteca, visitas guiadas, damos cursos de historia Argentina, un taller de telar y un grupo de jóvenes artistas estampa su arte en las paredes.
Un lugar construido para ser terminal de tranvías, que nos comunicaba entre los barrios, convertido por la dictadura en un lugar de muerte será bandera de vida.
Y que solo si este lugar se llena de ruidos, de discusiones irreverentes, de asambleas plebeyas, de crujir de libros prohibidos, de música, de lectura de poetas censurados, de proyectos que parezcan imposibles, de sueños de una Argentina liberada, sólo así empezará a darse vuelta la historia en nuestro barrio.
En esta marcha llevaremos en nuestras gargantas:
- la voz de los cartoneros golpeados, detenidos y sus pocas pertenencias tiradas a un camión de basura.
- la voz de los trabajadores del gobierno de la ciudad despedidos por Macri.
- la voz de los trabajadores farmacéuticos, médicos y enfermeros que durante años lucharon hasta lograr hacer los medicamentos de los hospitales más baratos y en laboratorios propios, pero hoy ven como el gobierno de la ciudad prefiere comprarlos más caros a laboratorios privados y extranjeros.
- la voz de los trabajadores que piden el reconocimiento de su organización sindical.
- la voz de los que piden la aparición con vida de Julio López.
- la voz de los organismos de derechos humanos que acusan a algunos jueces y fiscales de entorpecer y retardar las causas siendo cómplices por sus acciones y omisiones en los juicios de lesa humanidad.
- y llevaremos todas las voces que clamen por un país más justo.
Marcharemos desde el Olimpo contra ese monumento a la impunidad que es Automotores Orletti, que se levanta en Venancio Flores 3519/21, que sirvió durante las dictaduras que asolaron el cono sur de América, como un centro de detención, tortura y repatriación de hermanos latinoamericanos dentro de un siniestro plan llamado por ellos como Plan Cóndor.
Vamos a denunciar que el dinero que aprobaron los legisladores de la ciudad para la compra del inmueble y reconvertirlo en un lugar de la memoria, fue gastado y no sabemos en qué.
Como los antiguos yamanes de estas tierras, llamaremos a la vida acariciando con pinceles sus paredes, atravesandolas con el sonido de las murgas, bailando al ritmo de los bombos y redoblantes, dejando marcas, diciendo palabras justas. Escuchando los ecos de este lugar, encontraremos la fuerza para seguir en la lucha.
Necesitamos mucha vergüenza, mucha furia, mucho anhelo de justicia arrebatada, mucha paciencia aprendida cada jueves en las rondas de las madres. Muchas manos, para que de un solo tirón arranquemos esta espina clavada en el corazón de nuestro barrio. Trae las tuyas.